Los estados de ánimo son estados emocionales, en los que experimentamos determinados sentimientos que son predominantes durante algún tiempo. Puede durar desde horas a meses, incluso años..

Los estados emocionales tiñen la manera en cómo percibimos las cosas que nos pasan, determinan cómo las gestionamos, como nos comportamos en general ante el entorno, y cómo nos vemos personalmente ante el mismo. La mayoría de las veces, determina nuestra actitud.

Cuando un estado de ánimo negativo se prolonga excesivamente en el tiempo, puede derivar en trastornos emocionales y psíquicos, que desestabilizan nuestro equilibrio interno, y se reflejan en nuestra conducta, siendo esta menos adaptativa. De esta manera podemos llegar a una situación de ansiedad que nos desborda, a la depresión, las fobias, a somatizar las emociones negativas, y a tener trastornos del comportamiento más o menos permanentes.

Cada uno de nosotros nacemos con un cierto perfil emocional. Sabemos que al menos el 30% de nuestra tendencia a ser más optimistas, o más pesimistas, se hereda. Esto quiere decir que algunos ya nacemos con una tendencia innata a fijarnos en la parte positiva que tiene la vida y las cosas que nos pasan, y otros, por el contrario, a ver la parte más negativa.  

Aun siendo cierto que nacer con tendencia al optimismo es una ventaja, no es menos cierto, que la ilusión y el positivismo es algo que también se pueden cultivar y entrenar, pues eso, si depende de nosotros.

Cada vez que nos atrevemos a superar nuestros miedos, aceptándolos y soportándolos, no huyendo de ellos, estamos afianzando nuestra confianza en nosotros y en el mundo, lo que nos predispone a mejorar nuestra tonalidad emocional, haciendo que nuestra actitud sea más optimista ante la vida.

No es fácil a veces, ante la incertidumbre y la ambigüedad, o ante situaciones muy adversas, tratar de ver el vaso medio lleno, sobre todo si nuestra tendencia es la de agrandar los problemas con la interpretación que les damos, pero si somos conscientes de cuál es nuestro funcionamiento metal, y de como podemos mejorarlo, seremos más capaces de moldear nuestro estado de ánimo.

A veces tenemos emociones tóxicas que no ayudan nada a mantener un óptimo estado de ánimo. Por ejemplo, la culpabilidad, la desesperanza, la ira, la vergüenza, el resentimiento, los celos, la frustración…

Estas  experiencias vitales necesitan ser compensadas por otras emociones positivas, como la alegría. En realidad, una experiencia por la que hayamos pasado de cara ter negativo, necesita de al menos tres  experiencias gratificantes o positivas para compensar los efectos de la primera.

Cuando mantienes la ilusión por conseguir algo, cuando te atreves a salir de tu zona de confort, aunque tengas miedo, cuando avanzas a pesar de los contratiempos, estas avanzando en tu capacidad de hacerte más positivo. El cerebro se va moldeando a medida que lo hacemos. La fuerza de voluntad juega un papel importante. Creerte que puedes hacerlo con esfuerzo, supone allanar el camino. 

¿Como podemos fijarnos más en los aspectos positivos en vez de en los negativos?

Siendo capaces de enfocar nuestra atención en lo positivo, y/o no permitiendo que los pensamientos negativos distorsionen nuestra forma de sentir.

Esta opción parece algo simple, pero no siempre fácil. Podríamos decir que es algo difícil si no tenemos entrenada nuestra mente.

Para algunas personas mantener un estado de ánimo elevado, supone un gran esfuerzo. Quizá sean personas que ya estén mas condicionadas al desaliento, por su propia predisposición genética, sin embargo, no es algo que deba determinar irremediablemente nuestra forma de ser de por vida.

Podemos reinventar nuestra forma de ser y de estar. Podemos mantener viva la alegría, el entusiasmo, la serenidad y la ilusión por las cosas. también depende de nosotros.

Nuestro estado de ánimo puede variar si conseguimos darnos cuenta de cúal es nuestra emoción, de que está influyendo negativamente. Puede ser que notemos una emoción de tristeza, o de ira, que podamos detectar el origen del problema de nuestro tono emocional. A veces podremos cambiar o modificar la situación, y otras veces, no, pero lo que sí podremos es “soportarlo”, no rechazarlo y después tratar de modificarlo, haciendo cosas que vayan en otra dirección.

Tener entrenada la mente significa ser conscientes de nuestras emociones para saber regular nuestra conducta. Y esto se consigue entrenando nuestra atención.

No es bueno tomar decisiones cuando uno se encuentra en un estado de ánimo de decaimiento. La claridad mental y la creatividad para decidir lo mas adecuado o buscar ideas que den solución a las situaciones, disminuye cualitativa y cuantitativamente. Por tanto, si podemos aplazarlas, será mucho mejor.

Cuando tu estado de animo no sea bueno trata de:

No dejar tu autoestima en manos de nadie. No te creas lo que otros puedan pensar de ti si no estas en tu mejor momento

Respirar profundamente. Si mantienes el control de tu respiración, puedes mantener más fácilmente el control de la situación, lo que reforzará tu seguridad y confianza.

Procura rodearte o estar con personas optimistas. El estado de ánimo es algo que se contagia con gran facilidad.

Ponte metas realistas, pero procura que estas, sean tu punto de referencia cuando te levantes cada mañana.

Acuérdate de otros momentos de dificultad por los que hayas pasado y la forma en que los resolviste.

Trata de encontrar nuevos pensamientos y buscar nuevos caminos, no permanecer en los de siempre. Puedes cambiar el enfoque de las cosas si te lo propones.

Quítale hierro, y ponle sentido del humor. Reírse de todo, hasta de uno mismo, acaba con las situaciones más embarazosas.

Si las circunstancias del entorno no pueden cambiar, y condicionan tu estado de ánimo, es la hora de re-interpretarlas. Acuérdate de que lo que piensas es lo que condiciona tu emoción y tu actitud. Trata de buscar nuevas posibilidades en el mundo de amenazas en que te sumerges cuando “no estás de humor”.

Debemos recordar ante todo que podemos mejorar nuestro estado de animo sin forzarnos a ello, sino desde la tolerancia y la amabilidad con nosotros mismos.

Cuando llevamos una vida sana, practicando deporte, meditación o entrenamiento mental, alimentación sana, y relaciones interpersonales saludables, estamos recargando nuestro nivel de resiliencia, que será crucial para que cuando nuestro estado de ánimo no sea muy positivo, podamos no prolongarlo demasiado en el tiempo, sino hacer que sea más pasajero.

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LOLA LOPEZ

Psicóloga

AUTORA DE LOS LIBROS:

* «Mindfulness para empresas. La excelencia empieza en tí»

* «Mindfulness. la reducción del estrés.»

TALLERES Y CURSOS DE MINDFULNESS PARA EMPRESAS. MINDFULNESS PARA LA EXCELENCIA EN EL LIDERAZGO

Webs: www.lolalopezpsicologia.com |  www.mindfulness-empresas.com

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