Vivir plenamente es una de las grandes aspiraciones del hombre, sin embargo, siempre hay algo que nos lo impide. Las preocupaciones, el estrés, los problemas, las enfermedades…. Todo esto, nos arrastra, nos distrae de la otra parte de la vida. La otra parte, la buena, que convive con la mala.
Nos distraen de tal manera, que no solo no vivimos plenamente todo lo que la vida ofrece de bueno, sino que nos perdemos en pensamientos negativos que al final, condicionan aún más nuestra vida, haciendo que nos sintamos mal. Y nos acarrean más problemas, obligándonos a girar sin parar, como en un gran bucle fatídico.
La diferencia entre el bienestar mental y el malestar mental radica precisamente en esa capacidad más o menos desarrollada de saber vivir plenamente.
Aunque existan problemas, inherentes a la propia vida, existen conjuntamente momentos muy buenos, merecedores de ser vividos plenamente. Pero no lo hacemos. Porque no sabemos. Porque no somos conscientes.
 Al vivir plenamente, nos damos cuenta de que somos capaces de controlar nuestros pensamientos, de aceptar lo que nos llega, de observar sin enjuiciar. Todo. Lo bueno y lo malo. Así, podemos ser los dueños de nuestra vida. Y como dueños, decidir qué hacemos con ella.
Al conseguir esto, cosa que con un poco de practica podemos sin duda lograr, no nos dejamos arrastrar por nuestros pensamientos ni por nuestras emociones. Tampoco los ponemos en cuarentena. Simplemente los dejamos estar, sin prestarles demasiada atención. Conviviendo con ellos con tolerancia, y estando convencidos de que son solo pensamientos y emociones, no son realidades.
Así desmontamos el poder de la mente, para no permitirla que mande en nuestros sentimientos, ni en nuestras acciones. Y nos hacemos los pilotos de carreras de nuestras vidas, desconectando el “piloto automático”, que surge por defecto cuando estamos distraídos, y no disfrutando del viaje.
Esto es Mindfulness. La atención de los pensamientos pasa a la atención en el cuerpo, al contacto con nuestro cuerpo, utilizando como un posible mejor anclaje, nuestra propia respiración, y permitiéndonos sentir.
El cerebro utiliza el 25 por ciento de la energía de nuestro cuerpo, ya sea resolviendo un problema difícil, o simplemente pensando, rumiando. Cuando no está haciendo algo en concreto, se activa lo que llamamos “Red Neuronal por Defecto”, esto es, el cerebro sigue “haciendo”, sigue pensando, que es lo que sabe hacer muy bien.
Al final, sin darnos cuenta, actuamos y sentimos como nos dictan nuestros pensamientos, que, como potros desbocados, nos arrastran y nos crean una ficción, que confundimos con la realidad, cuando paradójicamente, no son realidades, sino solo fenómenos mentales.
Cuando logramos meditar y tomar conciencia del cuerpo, en vez de pensar, sentimos. En vez de hacer, somos. Nos permitimos estar en el presente sin creernos todo lo que pasa por nuestra mente a una velocidad supersónica, sin orden ni concierto.
Tenemos que aspirar a sentir plenamente, no desde nuestros pensamientos, sino desde la consciencia de nuestro cuerpo.
Cualquier cosa que hagas, hazla plenamente. Se consciente plenamente. Cualquier cosa, cepillarse los dientes, conducir, cocinar, mirar el cielo, escribir un mail, leer un libro…cuando se hace plenamente consciente, se puede disfrutar como una experiencia estupenda. Incluso como una experiencia nueva.
Estamos diseñados para atender una cosa cada vez. Nos nos empeñemos en hacer varias. Al final, terminamos estresados y con sensación de agotamiento. Estamos acostumbrados a mirar sin ver.  No disfrutamos de las mil cosas que tenemos a nuestro alrededor. Cambiemos la perspectiva.
Se calcula que, en 2030, las enfermedades mentales van a ser las primeras, en el ranking de padecimiento de enfermedades, en toda la población. La depresión, el estrés, los trastornos bipolares…, estarán a la cabeza como epidemias mundiales.
Sin llegar a este punto, se sabe que el bienestar mental, puede prevenir muchas de estas enfermedades, de ahí, que estudios científicos como la Psicología Positiva, estén desarrollando cada vez más, medios y practicas compartidos, como una gran ayuda para la prevención y el desarrollo del bienestar emocional, personal y social.
Se llega a la conclusión de que el hombre debe volver a sí mismo, estando en contacto con aquellas cosas más elementales y que le son necesarias para subsistir, la tierra, el agua…. . Esta, se vislumbra como la única solución para un futuro tan poco halagüeño, donde las enfermedades mentales acechan de cerca la salud.
La solución es contactar plenamente con lo que hay en nosotros, en nuestro interior, y ser plenamente conscientes.
Aunque las depresiones tiendan a extenderse, aunque el hombre cada vez se auto medique más para no sentir, aunque la ansiedad haga mella en nosotros, recuerda lo que dijo Stephen Hawking:
“por muy oscuros que sean los tiempos, siempre hay una salida, y esa salida es a la vez, la entrada a algún otro universo”.
A un universo Pleno y Consciente.

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