“El amor mueve montañas”. Y no es solo un dicho. La necesidad más básica del ser humano es ser querido. Ser aceptado, reconocido, valorado. Desde pequeños nos movemos para satisfacer esta necesidad, que será un continuo a lo largo de nuestra vida. Iremos cubriendo nuestra necesidad de amor, pasando por distintos estadios de desarrollo madurativo. Desde la niñez…, a la vejez.
Además de una necesidad de amor, el hombre, también tiene capacidad de amar, de dar, de cuidar. Y necesita hacerlo. Por tanto, es verdad: nos movemos para ser queridos y somos capaces de todo por amor.
Además de nuestras necesidades básicas primeras, (nuestras necesidades de reconocimiento, nuestras necesidades de afiliación, seguridad, autorrealización…), la necesidad de amar y ser amado es el trasfondo de nuestra conducta. En la razon de todos nuestros actos, subyace la búsqueda de lograr esta satisfacción de ser queridos. La búsqueda del amor.
¿Pero sabemos amar? ¿Hasta qué punto nuestro amor por alguien es interés, o necesidad, y hasta qué punto es amor desinteresado? ¿Hasta qué punto entendemos que darse a los demás es intrínseco al ser humano, y que debemos permitir que fluya? Y ¿hasta qué punto dar y recibir amor, debería ser una de nuestros propósitos conscientes?
El amor que se siente de joven es el más puro, pero también el más interesado. El que busca en el otro la satisfacción de una serie de requisitos personales y sociales. De metas. El que busca satisfacer las necesidades de estar en pareja, de tener hijos, de construir un esquema familiar,… El fallo que puede haber, es que probablemente no sepamos querer. El fallo puede ser que nuestro egoísmo, confundido con amor propio, prevalezca en muchas ocasiones. Pues desgraciadamente este egoísmo, no lo reconocemos como tal, y nos ha parecido que el fallo estaba siempre en el otro. Lo que nos ha impedido crecer.
El problema realmente, si es que se considera un problema, y no una oportunidad de crecimiento personal, puede estar en no haber dedicado suficiente tiempo para conocernos. De no haber sido conscientes de que a amar, también se aprende, y que pasa antes, por el auto-conocimiento.
Porque a amar, se aprende. Se aprende a dejarse llevar por los sentimientos mas sinceros. Uno se da cuenta de que es una motivación de fondo en la vida. De que el ser humano necesita apego, compartir, protección, cuidados, contacto físico…
El amor es más, darse uno mismo, y no esperar tanto del otro. Al final entendemos que el amor es aceptación, y compañerismo, y cuidado del otro. Es darse más y pedir menos. Es convencerse de la satisfacción que encierra el querer a alguien… al margen de que haya o no corresponsabilidad. Todo esto, se va logrando.
La madurez debería traer consigo mayor sabiduría para amar, y para distinguir entre lo fundamental y lo accesorio. En teoría, estamos más preparados para querer en la madurez. Sin embargo, también llevamos unos “pesos” que hemos ido cargando en el camino. Esto, nos limita. A veces somos torpes, y somos incapaces de quitarnos los miedos, de no haber sabido sanar nuestras heridas, de no haber superado la desconfianza. Somos tan torpes de no esperar ya nada de nadie. Aun probablemente, necesitándolo mucho más. De haber construido una muralla que nos aleja y desconexióna de otros.
La experiencia en el amor, es un grado. Tan importante, que seguramente nos ponga en la verdadera plataforma de la experiencia plena, si somos capaces de dejarnos querer, y de querer. Porque eso es en definitiva todo lo que más necesitamos. Eso es lo que nos libera de la temida soledad. Eso es lo que nos redime de nosotros mismos y nuestros miedos. Y lo que hace que todo tenga sentido.
Otro de los errores que cometemos, es amar el amor. Amar es difícil si lo que buscamos es una persona que sea nuestro objeto para amar, pensando que si no encontramos “algo perfecto que encaje con nuestra más perfecta idea de nuestro ser querido”, es que no nos queda más remedio que renunciar al amor. Simplemente porque no hemos tenido suerte”
Amar sin embargo, es menos complicado. Es fácil. Es intuitivo. Algunas ideas orientales dicen que existe una cinta imaginaria entre dos personas que están destinadas a encontrarse. No importa lo que hagan, ni donde estén. La cinta, les unirá. Es solo una manera de decir que el amor, es algo mucho mas fácil, y a la vez, mucho mas fuerte.
Si aceptamos que el amor es algo natural, que fluye aunque nos empeñemos en lo contrario, aceptaremos que estamos hechos para querer y ser queridos.
Cuando hay una atracción física, o emocional hacia alguien, podemos desarrollar un tipo de amor donde están implícitas la intimidad, el compartir mucho más…. En este tipo de amor, es cuando más debemos respetar la individualidad del otro, y no perder la propia. Amar no es dominio, no es posesión, no es dependencia, no es juntar dos espacios en uno, sino hacer una intersección entre ambos espacios para enriquecerse mutuamente, pero mantener cada espacio individual. Siendo flexible, y no exigente.
Un objetivo del amor, debería ser, liberarlo de otro tipo de necesidades que no sean la plenitud de querer y ser querido. Y seguir creyendo en él, porque es lo que nos mueve.
Se puede querer a mucha gente, aceptando con humildad nuestras limitaciones. Reconociendo las limitaciones del otro. Respetando la libertad de cada uno. Se puede tener un amor de pareja mucho más auténtico si se acepta el compromiso mutuo sin forzarlo. Si nos conocemos y aceptamos. Tal vez, el truco este solo en conocernos y aceptarnos. En conectar con nosotros mismos.
Que estupendo seria si volviéramos en la vida, no con los brazos caídos, sino con los brazos abiertos, dispuestos a reconocer que necesitamos el amor. Para seguir aprendiendo a amar. Porque somos humanos y merecedores de amor.
Algo que ha hecho evolucionar la especie, por el que se han logrado las más altas metas, por lo que también se han originado los mayores conflictos, que han cantado los poetas de todos los tiempos y se ha transformado en música, literatura, arte… .Algo que nos iguala. Algo tan absolutamente indispensable como el amor, merece que nos planteemos esta pregunta:
¿ SABEMOS AMAR?
Estoy en ultimo año de segundaria, buscaba información para un trabajo grupal, he encontrado lo que buscaba y mas, muchas gracias!
Me alegro mucho Sara. Gracias a ti